El uso de soluciones IoT crece de forma constante y ya supera los 16,7 mil millones de dispositivos conectados en 2023, según IoT Analytics. Esta expansión plantea una pregunta clave para cualquier empresa: ¿qué tecnología debe utilizarse cuando necesitamos conectar y recopilar datos de forma remota? Explicamos todos los puntos clave a continuación:
¿Qué es la tecnología IoT y en qué consiste?
IoT (Internet de las Cosas) describe una red de objetos que se conectan a Internet e intercambian datos sin la intervención constante del usuario. La informática logró esta integración cuando los chips se volvieron pequeños o accesibles, y tras esta evolución, se hizo posible que objetos tan distintos como un interruptor o un vehículo incorporaran sensores capaces de captar información útil.
Un sistema IoT funciona cuando un dispositivo captura datos, los envía a la nube o a otro equipo, y ejecuta una respuesta específica. Esta secuencia crea flujos de información que permiten automatizar tareas y anticipar problemas. La reducción del coste y del tamaño de la electrónica impulsó un ecosistema que transformó hogares, empresas y ciudades. Sin embargo, el modelo ha escalado hasta el punto de poder monitorizar ciudades enteras. Por ejemplo:
- Los coches conectados optimizan rutas y mejoran la seguridad vial.
- Los hogares inteligentes gestionan consumo, confort y vigilancia.
- Los ayuntamientos utilizan IoT para medir la calidad del aire, ajustar la iluminación, detectar fallos en servicios urbanos y organizar mejor el tráfico y el aparcamiento.
De hecho, el informe Smart City Index 2024 del IMD indica que la automatización del alumbrado y el control ambiental ya mejoran la eficiencia energética y reducen emisiones en capitales europeas.
¿Para qué sirve el IoT satelital?
El IoT satelital amplía la cobertura y es capaz de conectar activos ubicados fuera de las redes terrestres. Gracias a ello, las empresas mejoran su logística, producción y mantenimiento porque reciben datos precisos desde zonas remotas. Esta visibilidad crea operaciones más eficientes y favorece una transición energética sostenible.
Por ejemplo, el caso de FOSSA Systems muestra cómo una red de satélites en órbita baja y dispositivos IoT gestionan el ciclo completo del dato. Funciona de la siguiente manera:
- Recolección de datos: Los sensores capturan información específica según el caso de uso.
- Transmisión de datos: El dispositivo y gateway IoT FOSSA Nexus envía la información a la constelación de FOSSA o cambia a redes terrestres si hay cobertura disponible.
- Descarga de datos: El satélite almacena los datos y los entrega cuando se conecta con estaciones en tierra.
- Toma de decisiones inteligentes: El análisis convierte los datos en conocimiento que guía acciones precisas.

Ventajas del IoT satelital
Como hemos visto, el IoT satelital tiene múltiples ventajas, ya que amplía la conectividad y permite que empresas y comunidades accedan a datos clave incluso en áreas sin redes terrestres. Siguiendo el ejemplo anterior, esta capacidad impulsa eficiencia e innovación:
- Cobertura global: La conectividad satelital cubre el 80 % del planeta sin redes celulares y permite que la constelación de FOSSA gestione activos desde cualquier ubicación.
- Ahorro energético: Las tecnologías LPWAN reducen el consumo y funcionan con LoRa, una opción de largo alcance reconocida en toda la industria.
- Facilidad de uso e integración: La red satelital mantiene compatibilidad con despliegues terrestres ya existentes.
IoT terrestre
El IoT terrestre conecta objetos a redes móviles, Wi‑Fi o LPWAN disponibles en el entorno. De este modo, los sistemas permiten que un dispositivo envíe datos y reciba órdenes siempre que tenga cobertura. Además, las empresas utilizan esta conectividad para controlar equipos y automatizar tareas fácilmente.
Sectores donde puede aplicarse el IoT espacial
El IoT espacial es muy útil cuando existe cobertura estable y se requiere monitorización de activos o procesos.
- Energía y servicios: Las redes espaciales permiten monitorizar la calidad del agua, procesos de desalinización y parámetros de líneas eléctricas o microrredes fotovoltaicas.
- Infraestructura y construcción: La conectividad facilita el control local de equipos y el seguimiento de condiciones operativas en obras y plantas de tratamiento.
- Ganadería inteligente: Las redes IoT funcionan bien para vigilar ganado, analizar viñedos y frutales o controlar sistemas de riego.
- Petróleo y gas: La monitorización de la corrosión en tuberías o de las actividades de extracción funciona mejor cuando los dispositivos se conectan a redes cercanas a las instalaciones.
- Logística: El transporte marítimo y terrestre utiliza IoT satelital cuando opera dentro de zonas con cobertura disponible.
- Seguridad nacional: Las fuerzas de seguridad usan IoT espacial cuando necesitan comunicaciones rápidas y estables para coordinar operaciones tácticas o gestionar situaciones de emergencia.